LA FILOSOFÍA
El término, de origen griego, se compone de dos vocablos: philos : “amor” y sophia : “pensamiento,
sabiduría, conocimiento”. Por lo tanto, la filosofía es el “amor por el conocimiento”. Es el estudio de una
variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia,
el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y
el lenguaje.
El concepto de filosofía no
deja de ser algo todavía oscuro para la mayoría de los hombres. Por lo general tal concepto evoca ideas muy dispares: desde un
saber arcano y un tanto misterioso, a veces impregnado de poesía y únicamente propio de iniciados, hasta
un arte de saber vivir reflexiva y pausadamente, como cuando decimos que hay que tomarse las
cosas con filosofía (algo que en general
todos deberíamos hacer).
La filosofía puede dividirse en
diversas ramas. La filosofía del ser, por ejemplo, abarca a la metafísica, la ontología y la cosmología, entre otras
disciplinas. La filosofía del conocimiento incluye a la lógica y la epistemología, mientras
que la filosofía del obrarse relaciona con cuestiones como la ética.
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
La historia
de la filosofía no puede reducirse a un
simples conjunto de datos y afirmaciones filosóficas: para captar el
pensamiento de un filósofo es necesario considerar cómo plantea sus problemas y
propone sus soluciones, y esto ya es una tarea filosófica.
La historia
de la filosofía es parte de la filosofía.
La búsqueda
de la verdad es una tarea compleja, como sucede en la filosofía, se investigan
los problemas a fondo.
Es una
característica de los filósofos más profundos haber estudiado y discutido los
puntos de vista aportados por otros anteriores, y ello es una garantía de mayor
aproximación a la verdad.
El
interés de la historia de la filosofía radica en que facilita el acceso a la
verdad, pues da a conocer lo que otros ya han pensado
sobre cuestiones semejantes a las actuales. La originalidad que algunos parecen
buscar, incluso a costa de simplificaciones arbitrarias, va en detrimento de la
verdad.
sin
embargo, exagerar la importancia de los factores históricos. Esto sucede cuando
se niega la posibilidad de alcanzar soluciones con valor permanente, y se
reduce el estudio de la filosofía al examen de las diversas posturas que se han
dado a lo largo de la historia.
Hay que
señalar el conocimiento metafísico alcanza verdades de valor perenne (acerca de
Dios, del hombre y de la naturaleza), aunque esos conocimientos se alcancen en
un contexto histórico determinado y puedan enriquecerse posteriormente con el
estudio de nuevos aspectos.
En nuestra
época, uno de los mayores peligros es el relativismo que no reconoce el valor
definitivo a ningún conocimiento humano. A veces, se llega a esa postura
argumentando que incluso las doctrinas que se han considerado más ciertas en la
historia, finalmente se han revelado erróneamente o parciales.
En la
filosofía es importante el estudio de los grandes filósofos, que han planteado
los problemas con especial profundidad. No se trata de buscar simplemente la
erudición, o un conocimiento que no
traspase el plano histórico, sino de que sea una ayuda para alcanzar el
conocimiento de la verdad.
Ese estudio debe ir acompañado de una valoración
crítica: en caso contrario, no se distinguirán los logros verdaderos de los
errores, y difícilmente se evitará la
conclusión escéptica al comprobar al comprobar la variedad de soluciones que
han recibido los mismos problemas.
El estudio
de la historia permite observar que las distintas posturas filosóficas giran
alrededor de unos mismos problemas fundamentales, y que las soluciones
dadas a esas cuestiones se reducen, a su vez, a varias líneas básicas de
pensamiento, que van encontrando diversas expresiones a lo largo de la
historia y que se relacionan estrechamente con las actitudes posibles frente a
los problemas cruciales de la existencia humana.
Además, es
posible señalar con frecuencia cómo unos planteamientos filosóficos surgen como
reacción frente a los excesos de posturas contrarias. Todo esto permite disminuir
la perplejidad causada por la variedad de doctrinas en la historia de la filosofía, y evitar conclusiones
relativistas y escépticas.
Filosofía Antigua
La Filosofía nació en Grecia, durante el siglo VI a.C., como la búsqueda del fundamento último de todas las cosas que tiene en la razón y los sentidos su única fuente y su último criterio. Se diferenció de la mitología por su lenguaje directo y su apertura a la crítica que desde la razón o la experiencia pudiera hacerse de sus afirmaciones.
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