lunes, 21 de mayo de 2012

Historia de la Filosofia



LA FILOSOFÍA  
El término, de origen griego, se compone de dos vocablos: philos : “amor” y sophia : “pensamiento, sabiduría, conocimiento”. Por lo tanto, la filosofía es el “amor por el conocimiento”. Es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje.

El concepto de filosofía no deja de ser algo todavía oscuro para la mayoría de los hombres. Por lo general tal concepto evoca ideas muy dispares: desde un saber arcano y un tanto misterioso, a veces impregnado de poesía y únicamente propio de iniciados, hasta un arte de saber vivir reflexiva y pausadamente, como cuando decimos que hay que  tomarse las cosas con filosofía (algo que en general todos deberíamos hacer).

La filosofía puede dividirse en diversas ramas. La filosofía del ser, por ejemplo, abarca a la metafísica, la ontología y la cosmología, entre otras disciplinas. La filosofía del conocimiento incluye a la lógica y la epistemología, mientras que la filosofía del obrarse relaciona con cuestiones como la ética.




HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
La historia de la filosofía no puede reducirse a un  simples conjunto de datos y afirmaciones filosóficas: para captar el pensamiento de un filósofo es necesario considerar cómo plantea sus problemas y propone sus soluciones, y esto ya es una tarea filosófica.
La historia de la filosofía es parte de la filosofía.
La búsqueda de la verdad es una tarea compleja, como sucede en la filosofía, se investigan los problemas a fondo. 

Es una característica de los filósofos más profundos haber estudiado y discutido los puntos de vista aportados por otros anteriores, y ello es una garantía de mayor aproximación a la verdad.


El interés de la historia de la filosofía radica en que facilita el acceso a la verdad,  pues da a conocer lo que otros ya han pensado sobre cuestiones semejantes a las actuales. La originalidad que algunos parecen buscar, incluso a costa de simplificaciones arbitrarias, va en detrimento de la verdad.



sin embargo, exagerar la importancia de los factores históricos. Esto sucede cuando se niega la posibilidad de alcanzar soluciones con valor permanente, y se reduce el estudio de la filosofía al examen de las diversas posturas que se han dado a lo largo de la historia.


Hay que señalar el conocimiento metafísico alcanza verdades de valor perenne (acerca de Dios, del hombre y de la naturaleza), aunque esos conocimientos se alcancen en un contexto histórico determinado y puedan enriquecerse posteriormente con el estudio de nuevos aspectos.

En nuestra época, uno de los mayores peligros es el relativismo que no reconoce el valor definitivo a ningún conocimiento humano. A veces, se llega a esa postura argumentando que incluso las doctrinas que se han considerado más ciertas en la historia, finalmente se han revelado erróneamente o parciales.



En la filosofía es importante el estudio de los grandes filósofos, que han planteado los problemas con especial profundidad. No se trata de buscar simplemente la erudición, o  un conocimiento que no traspase el plano histórico, sino de que sea una ayuda para alcanzar el conocimiento de la verdad.

Ese estudio debe ir acompañado de una valoración crítica: en caso contrario, no se distinguirán los logros verdaderos de los errores, y difícilmente se evitará  la conclusión escéptica al comprobar al comprobar la variedad de soluciones que han recibido los mismos problemas.


El estudio de la historia permite observar que las distintas posturas filosóficas giran alrededor de unos mismos problemas fundamentales, y que las soluciones dadas a esas cuestiones se reducen, a su vez, a varias líneas básicas de pensamiento, que van encontrando diversas expresiones a lo largo de la historia y que se relacionan estrechamente con las actitudes posibles frente a los problemas cruciales de la existencia humana.

Además, es posible señalar con frecuencia cómo unos planteamientos filosóficos surgen como reacción frente a los excesos de posturas contrarias. Todo esto permite disminuir la perplejidad causada por la variedad de doctrinas en la historia  de la filosofía, y evitar conclusiones relativistas y escépticas.


Filosofía Antigua





La Filosofía nació en Grecia, durante el siglo VI a.C., como la búsqueda del fundamento último de todas las cosas que tiene en la razón y los sentidos su única fuente y su último criterio. Se diferenció de la mitología por su lenguaje directo y su apertura a la crítica que desde la razón o la experiencia pudiera hacerse de sus afirmaciones.
los principales representantes de este periodo son Tales de Mileto, Sócrates, Platon y Aristoteles.
Comprende la época que va desde los primeros filósofos de Grecia hasta al Edad Media.
En Grecia antigua se plantearon ya los principales problemas de la filosofía y se propusieron soluciones que, con diversas variantes, reaparecen en las épocas posteriores.
Platón y Aristóteles representan el punto culminante de este período.

ARISTOTELES
Realizó una gran síntesis de los problemas estudiados por sus predecesores (presocráticos, sofistas, Sócrates, Platón), sistematizando soluciones que , en buena parte, tiene valor perenne.
Sin duda, parte de su obra se encuentra superada por los posteriores avances científicos, pero incluso en ese ámbito, y sobre todo en  el estrictamente filosófico, su obra «contiene el germen enteramente formado y dotado de posibilidades ilimitadas, de la sabiduría humana entera.
La filosofía Medieval
Abarca  los siglos de la Edad Media. Destacan los filósofos árabes, y , sobre todo, la Escolástica cristiana, en la cual la filosofía se relaciona íntimamente con la teología 
Su punto culminante es la doctrina de Santo Tomas de Aquino, que recoge en una síntesis original las adquisiciones principales de la filosofía clásica y las integra armónicamente en la teología cristiana.


Desde luego, el pensamiento medieval tiene en la fe cristiana una de sus principales inspiraciones, pero ello no fue un obstáculo, sino un estímulo para la razón: todo sucede como si la revelación judeocristiana hubiese sido una fuente religiosa de desarrollo filosófico, siendo la Edad Media latina, en el pasado, el testigo por excelencia de ese desarrollo. algunos filosos de esta era fueron santo Tomas Aquino y San Agustin.

Filosofia Moderna
tiene su comienzo con Descartes, quien efectua un giro en la filosofia que influye decisivamente en todo el conocimiento posterior.
Sin duda, Descartes es el padre de la filosofía Moderna. De su intento  de fundamentar todo el saber en al «evidencia subjetiva» y de desarrollarlo en forma de «sistema», arrancan racionalismo y el empirismo de los siglos XVII y XVIII, y las cuestiones que ambos dejan sin solución conducen al planteamiento de Kant quien, a su vez, condiciona fuertemente el posterior desarrollo de la filosofía.


grandes pensadores 





















































































































































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